Isaac Deutscher: Stalin. Biografía política. Ediciones Era S.A., México, 1974 (es la tercera edición en español, la primera es de la misma editorial en 1965). 580 páginas. (Título original: Stalin. Biografía política Oxford University Press, Inc., Nueva York/Londres, 1949).
Este es el primero de los libros que Deutscher dedicó a las biografías de los dirigentes de la Revolución Rusa (véanse en esta Guía los números 15. Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta armado (1879-1921), 24. Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta desarmado (1921-1929) y 25. Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta desterrado (1929-1940)). Publicado en inglés por primera vez en 1949, Deutscher le añadió después de la muerte de Stalin (ocurrida el 6 de marzo de 1953) un Post sciptum Los últimos años de Stalin, incluido en la edición que manejo y cito.
Es un libro cuya lectura es dramática para cualquier comunista por cuanto que buena parte de él es la narración de la feroz degeneración stalinista de la Revolución Rusa. Pero de lectura obligada porque los crímenes de Stalin son un hecho histórico que es preciso conocer, entender y reconocer como desviaciones de un proceso revolucionario. Los editores describían así el libro en su solapa: "En esta biografía política del hombre que gobernó a la Unión Soviética durante un cuarto de siglo, Isaac Deutscher ha cumplido la difícil tarea de enfrentarse con objetiva actitud de historiador a los grandiosos acontecimientos que determinaron el destino de millones de seres humanos. El Stalin que emerge del libro no es ni el jefe endiosado en torno al cual nació y se desarrolló el famoso culto a la personalidad ni la encarnación de todas las maldades políticas que han presentado los detractores sistemáticos del comunismo. Es un hombre dentro de una época y en él se resumen y cobran relieve humano lasa contradicciones, las grandezas y las miserias de todo un período histórico. En ese sentido, el protagonista de esta biografía lo es tanto José Stalin como la propia Revolución Rusa".
En su Prefacio a una edición popular (la de Vintage Books, Inc, Nueva York, 1960) Deutscher explicaba que: "Yo terminé de escribir este libro cuando Stalin se encontraba en la cúspide de su poder y los últimos años de su mando pertenecían aún al futuro. Por necesidad interrumpí la historia de su vida y de su obra en los años 1945-46 y llegué a la conclusión de que, aunque todavía era demasiado pronto para formular "un juicio seguro sobre el hombre, sus aciertos y sus fracasos", resultaba claro no obstante que Stalin pertenecía "a la estirpe de los grandes déspotas revolucionarios, la de Cromwell, Robespierre y Napoleón ". Stalin no era grande moral o intelectualmente, sino "por el alcance de sus empresas, la importancia de sus acciones, la vastedad del escenario que dominaba". Revolucionario lo era "porque puso en práctica un principio fundamentalmente nuevo de organización social" y porque sobre la base de la propiedad pública y por medio de una economía planeada, industrializó y colectivizó la sociedad soviética, transformando así perdurablemente su estructura. "Finalmente su inhumano despotismo no sólo ha viciado una gran parte de sus logros, sino que aún puede provocar una violenta reacción contra éstos, en que la gente podría inclinarse a olvidar, durante cierto tiempo, contra qué reacciona: la tiranía del stalinismo o su ejecutoria progresista en lo social".
Refiriéndome a la moda, corriente entonces, de asemejar a Stalin con Hitler, indiqué ciertamente sus similitudes, pero tuve buen cuidado de poner de relieve las diferencias: "Hitler fue el jefe de una contrarrevolución estéril, mientras que Stalin ha sido tanto el jefe como el explotador de una revolución trágica y contradictoria pero creadora...No hay una sola esfera en la que Hitler haya hecho avanzar a la nación alemana más allá del punto en que se encontraba cuando él tomó el poder. En la mayor parte de las esferas la ha hecho retroceder terriblemente... Stalin se propuso... extirpar la barbarie de Rusia recurriendo a medios bárbaros. Dada la naturaleza de los medios que empleó, buena parte de la barbarie... ha vuelto a renacer... Ello no obstante, la nación ha avanzado en la mayoría de las esferas de su existencia... Rusia es ahora la primera potencia industrial de Europa y la segunda del mundo. Su mente ha sido despertada de tal modo que difícilmente podrá adormecérsela otra vez."
Deutscher fue quien, en otro lugar, denunció con nítida crudeza la brutalidad y la criminalidad de la desviación y degeneración stalinistas. Escribió y publicó que Stalin "utilizó todos los recursos del terror y del engaño para impedir que los obreros, y el pueblo en general, reclamaran sus derechos y su legado revolucionario... Como director de las purgas, Stalin fue el descendiente de Cromwell y Robespierre. Su terror fue mucho más cruel y repugnante que el de éstos, pues él ejerció el poder durante un período mucho más largo, en circunstancias más sobrecogedoras y en un país acostumbrado a lo largo de siglos a la bárbara brutalidad de sus gobernantes... El stalinismo, en efecto, puede describirse como la amalgama del marxismo con el primordial y salvaje atraso de Rusia".
Deutscher ha seguido siempre la vieja regla que estipula que la verdad es siempre revolucionaria. Quiero destacarte unas páginas claves de su Stalin. Biografía política. Claves porque advierten que el comienzo de la degeneración del partido comunista ruso se produjo en vida de Lenin y como consecuencia de una decisión suya, con el voto a favor de Trotsky. Son las páginas finales del capítulo VI (213 a 218 de la edición que yo manejo y que te he reseñado aquí). En las que se relata cómo y por qué se acepta la idea de que un sólo partido debía gobernar a los Soviets y de que sólo un partido podría existir. Los párrafos clave son los que narran cómo y por qué en 1921 se prohibieron los grupos de oposición dentro del partido. Deutscher escribe que "La tarea que ahora se planteaba el bolchevismo, sin embargo, no era diferente a la de buscar la cuadratura del círculo. Para salvar las conquistas de la Revolución, tenía que suprimir el ritmo espontáneo de la vida política del país. Pero, al hacerlo, el Partido mutilaba su propio cuerpo y su propio espíritu".
En fin, te recomiendo muy vivamente que no dejes de leer este texto.
27. Isaac Deutscher: La revolución inconclusa. 50 años de historia soviética.